Publicamos el informe correspondiente al tercer trimestre (julio-septiembre), con el foco en la regularización extraordinaria y el acceso a la formación de las personas en situación de mayor vulnerabilidad.
- Formación competencial y clases de castellano. Se observa la necesidad de contar con una mayor oferta que tenga diferentes niveles, posibilidad de incorporación a lo largo del curso y sea en horarios conciliables y/o con posibilidad de guardería. También se aprecia la necesidad de que se ofrezcan cursos más intensivos de más horas de duración al día, así como mayores espacios de conversación.
- Formación de baja exigencia. Para aquellas personas que por su situación vital (enfermedad mental, discapacidades, situaciones familiares etc.) no pueden acceder a formaciones muy prolongadas en el tiempo y de muchas horas al día.
- Informática básica de manera presencial. La brecha digital sitúa a muchas personas en situaciones de gran vulnerabilidad al dificultar el acceso a los recursos ya que las citas se solicitan por Internet. A pesar de existir formaciones cortas para adquirir estas capacidades se observa la necesidad de que estas sean más largas en el tiempo para poder afianzar lo aprendido.
- Procesos de acompañamiento integral a personas en proceso de regularización. A propósito de la regularización extraordinaria, se observa la necesidad de activar itinerarios formativos que posibiliten una adquisición de competencias adaptada a la persona, con coordinación inter-recursos y una perspectiva de acompañamiento integral: formación, orientación e intermediación.
- Refuerzo de la oferta formativa en las áreas con más demanda. En el Diagnostico de Necesidades Formativas elaborado por Lanbide se ha detectado que las formaciones que más demanda la ciudadanía son de soldadura, limpieza, almacén, jardinería, atención sociosanitaria, etc. (coincidiendo con los intereses de las personas atendidas en el Servicio), las cuales no cuentan con oferta formativa suficiente para cubrir la demanda.
- Continuidad de las actividades de aprendizaje en el periodo de verano. Se observa un cese de la actividad en los meses de verano, significativamente en agosto. El cierre de recursos y la ausencia de espacios de referencia en estos meses supone un estrés añadido para personas en situación de vulnerabilidad, que demandan un atención estable y continuada. Asimismo, puede suponer una dificultad añadida en proceso formativos de búsqueda de empleo.
- Inclusión de la perspectiva feminista en el diseño de formaciones. Se detecta la necesidad de realizar acciones formativas que tengan en cuenta las situaciones de las mujeres. Para ello, es necesario que los cursos se realicen en horarios conciliables y compatibles con las responsabilidades de las mujeres (horarios de mañana a partir de las 9:30). Además, es fundamental la creación de espacios seguros de acompañamiento en las acciones formativas con el fin de que las mujeres se sientan cómodas.
- Acceso a la formación profesional para personas vulnerables. Finalizado el periodo ordinario de acceso a FP se observa la necesidad de facilitar el acceso a personas vulnerables, que en muchos casos no cuentan con información y espacios de acompañamiento para conocer fechas, requisitos o realizar la matrícula. Esto es especialmente visible en población joven sin red de apoyo.
- Otras dificultades detectadas:
- Dificultad para acceder al padrón, y por consiguiente a la oferta formativa.
- Carnet de carretilla para personas en desempleo.
- Dificultades para acceder a procesos de homologación según países de origen: alto coste de las gestiones en el país de origen y gran dificultad de los trámites.
- Desconocimiento de la oferta de participación social disponible en Vitoria-Gasteiz.